El chocolate es un producto muy delicado para derretir, hay que hacerlo en su punto justo para evitar quemarlo o que se formen grumos.
La manera tradicional de derretir el chocolate es a baño María. Es sencillo si prestamos mucha atención al proceso. Lo mejor es comenzar con pequeñas cantidades, para luego ir aumentando la proporción a medida que conozcamos el punto justo.
Lo primero que debemos saber es que el chocolate cobertura (se usa para bombones y huevos de pascua) se debe derretir sin ningún agregado, ya que no acepta ni una gota de otro liquido. Si se mezclara se cortaría.
El chocolate común (o de taza), se puede derretir con un poco de líquido (agua, leche o manteca) pero debe ponerse todo en el mismo momento.
Los chocolates blancos son muy delicados, hay que prestarles mucha atención ya que se suelen quemar con mucha facilidad.
Lo mejor al derretir chocolate es cortarlo previamente en trozos antes, así se fundirá mucho más rápido. No lo debemos colocar sobre la superficie ya caliente, debemos hacerlo antes, en caso contrario, lo podemos quemar.
- Durante el baño María no debemos usar tapa, ya que ésta condensa gotas de vapor, que cuando caen en el chocolate, forman grumos indeseables.
- El agua de la olla inferior debe estar caliente, pero no debe llegar al punto de ebullición.
- Es conveniente no revolver el chocolate hasta que no se haya fundido por completo, y luego, hacerlo con movimientos suaves y con cuchara de madera.
- Si el chocolate no se ha quemado, lo podemos volver a usar las veces que sea necesario.
Si el chocolate se ha quemado y se han formado grumos, es muy difícil recuperarlo, se puede intentar añadiendo algunas gotas de aceite para probar disolver los grumos, pero no es un método totalmente eficaz.
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