Cómo preparar café

Cómo hacer café

El café es una bebida surgida desde tiempos inmemorables que ha sabido mantenerse como una de las infusiones que provocan mayor placer por su aroma, sabor y la vitalidad que produce.

Si bien es muy sencillo preparar una taza de café, hay muchos detalles que normalmente no se tienen en cuenta, repercutiendo sin quererlo en el sabor y la intensidad del preparado. A continuación, explicamos algunas sugerencias para disfrutar de un café como debe ser.

¿Qué agua utilizar para preparar café?

Es conveniente utilizar agua limpia y fresca para no alterar el sabor y el olor de la bebida: si es mineral mucho mejor.
Teniendo en cuenta que el 99% del preparado consta de agua, es importante usar una de calidad. Si se utiliza agua de grifo o canilla, se debe dejar correr unos segundos antes de llevarla a la cafetera.

Una clave para que el café tenga el mejor sabor es asegurarse de que el agua esté "casi hirviendo". Para alcanzar la temperatura ideal, se debe hervir y luego dejar enfriar unos momentos (hasta los 90º - 95º C) para asegurar un café perfecto.

La cantidad de café según el sabor

En cuanto a la cantidad utilizada, para degustar un café suave se debe utilizar una cucharada rasa (7 gramos), por pocillo de agua (100 mililitros). Si se prefiere un poco más fuerte, utilizar un poco más de café. Por supuesto que esta es una regla general, después dependerá de cada paladar descubrir la cantidad exacta.

El filtro de papel puede modificar el sabor del café; es recomendable humedecerlo antes de poner el café molido.

Si se utiliza café recién molido, la cantidad extraída deberá ser lo necesario para una cafetera y en el momento justo antes de la preparación, así mantendrá en mayor medida el aroma y el sabor. En general, con molidos más finos se obtendrá un café de sabor más fuerte.

Temperatura del café y conservación

Una vez que esté preparado el café, con la temperatura que vimos anteriormente, éste debe consumirse lo antes posible para disfrutar de su aroma y sabor característicos. Es conveniente preparar solamente lo que se va a tomar, ya que el café reposado o recalentado pierde sus propiedades, y ni hablar de su sabor. Si es necesario conservarlo por unos momentos, será mejor en un termo.

Finalmente, debe tenerse en cuenta que factores como la humedad, el calor y el aire deterioran el sabor y el aroma del café. Por este motivo, hay que mantenerlo en un recipiente bien cerrado y guardarlo en un lugar fresco y seco.

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