Cómo hacer una Salsa Blanca Distinta

La salsa blanca o bechamel es sumamente sencilla y clásica, pero aquí veremos algunas simples modificaciones para darle toques distintivos de sabor y color.
"Podemos lograr una salsa blanca distinta, dandole un toque de color."

Que platos son acompañados por la salsa blanca

La salsa blanca, o salsa bechamel, es una delicia que podemos aprovechar para acompañar los más diversos platos, desde salsas hasta terrinas y budines, o también carnes rojas y blancas. También podemos acompañar vegetales gratinados, o platos de granos. Como vemos, hay un mundo de posibilidades en lo que respecta a la salsa blanca, en especial cuando es casera, sabrosa, y con un toque especial.

La salsa bechamel posee pocos ingredientes en su preparación. Según su variante, utilizaremos como base harina, leche y un elemento de contenido graso, como manteca o aceite. También necesitaremos una sartén gruesa, de preferencia antiadherente, y algunos utensilios.

Receta para hacer la salsa blanca

Para hacer una salsa blanca clásica, comenzamos por colocar la manteca o el aceite en la sartén, y llevamos al fuego para darle calor. Cuando se haya derretido, agregamos igual cantidad (o un poco menos) de harina común. Podemos calcular 50 gramos de harina por cada 50 o 75 de manteca, según cuán espesa queramos la salsa blanca. Removeremos la mezcla con cuchara plástica o de madera, manteniéndola sobre el fuego suave.

Cuando se haya espesado, agregamos medio litro de leche de golpe, a temperatura de ambiente, y revolvemos para ir incorporando.

Ahora vienen los ingredientes "mágicos" que nos darán una salsa blanca distinta. Cuando la preparación comience a hervir nuevamente, mientras revolvemos para que no se pegue a la sartén, agregamos una cebollita rallada o picada, bien finita, o sino un poco de cebolla deshidratada. Esto le dará a la salsa un toque muy especial.

A continuación, retiramos del fuego y agregamos sal y pimienta negra recién rallada, a gusto. No olvidemos incorporar nuez moscada.

Cómo hacer salsas blancas de diferentes colores

Hay quienes prefieren incorporar, junto con la leche, una yema de huevo, para darle un leve color y mayor sabor a la salsa blanca.

Pero también hay otras maneras de lograr una salsa blanca distinta, con toques de color originales. Podemos obtener un color rosado añadiendo extracto de tomate, una pizca de azafrán, o también unas gotas de agua de cocción de remolachas, o jugo de esta verdura.

Otra opción es darle un tono un poco verdoso a nuestra salsa bechamel, agregando unas gotas de jugo de espinacas o acelgas, o sino, una gotita de colorante vegetal de cualquier color, para hacer una salsa blanca más atractiva y decorativa, sin modificar el sabor en lo absoluto.

La salsa blanca es ideal para acompañar verduras y pastas, especialmente si la receta incluye el gratinado. Veamos una receta simple para hacerla.
"La salsa blanca, o salsa bechamel, es una delicia que podemos aprovechar para acompañar los más diversos platos."
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Marta, Enviado el 22/02/2012
Quisiera saber si se puede freezar la salsa bechamel. Gracias
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La salsa blanca o bechamel es sumamente sencilla y clásica, pero aquí veremos algunas simples modificaciones para darle toques distintivos de sabor y color.